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La clave para reducir costos y aumentar la seguridad y agilidad del negocio en la nueva normalidad

CLAI PAYMENTS | NOV. 2020.

La ola del Covid ha dejado innumerables destrozos en las economías del mundo y de Latinoamérica, donde se espera que la economía se contraiga un 9,1% (CEPAL, 2020) debido al intempestivo freno al comercio, las actividades sociales, turísticas y de consumo; pero como toda crisis genera nuevas oportunidades y caminos para proveer soluciones que permitan continuar operando en los distintos sectores.

En el sector financiero la caída del 20,2% ha sido significativa (Summa, Junio 2020) generando fuertes ajustes en su control de costes, pero la rápida respuesta en la generación e inclusión digital ha sido el baluarte de la reactivación de las economías propendiendo por la cultura del autocuidado, enfocándose en una nueva dinámica de la virtualidad para realizar operaciones cotidianas, donde las brechas entre grupos etarios se han ido desvaneciendo permitiendo el incremento de la bancarización, que en el caso de Colombia se incrementó en el primer semestre de 2020 en 1,6 millones de personas alcanzando la meta en el país 85% a través de la bancarización para subsidios y entrega de pensiones (Tiempo, 2020), y el uso de canales digitales por rangos etarios que antes se dificultaba alcanzar.

La aceleración digital
El golpe a las economías condensado en los meses de abril y mayo, fue el impulso a crear soluciones, a volcarse al fortalecimiento de los canales digitales y las tiendas virtuales para generar ingresos a los motores económicos. Por ejemplo, El incremento de transferencias en México creció un 62,7% (BBVA Research, 2020), así mismo el consumo de e-commerce tuvo incrementos tan altos como 251% en ese país. Y es que como tal el 35% de las personas en la región han aumentado el uso de pagos sin contacto, citando simplicidad, seguridad y limpieza, según un estudio realizado por MasterCard.

Los riesgos latentes
No obstante, ante este panorama positivo existen varios riesgos en la optimización de canales hacia lo digital, y es que a partir del incremento de la transaccionalidad digital el cibercrimen a crecido a la par, según AccenturePLC este ha correspondido al 45% durante el Coronavirus; por lo cual hoy por hoy es uno de los factores de mayor preocupación para el sector financiero.

Otro elemento de gran preocupación es el alto coste de mantenimiento, operación y gestión del ecosistema de pago, por lo cual aquellas donde el coste-beneficio no es suficiente por su complejidad y imposibilidad de crecimiento rápido es un esquema de alto coste y trastabillada evolución; este factor se ha convertido en abismal tsunami para la estabilidad económica de las organizaciones y los beneficios que puede transmitir a sus clientes a partir de ella.

Por citar otra de las preocupaciones es la gestión de los cajeros automáticos, ya el uso del efectivo y la disminución en sus operaciones de retiro han generado un impacto sobre el coste de ciclo del efectivo y la gestión de las redes de dispositivos, que para el caso de México alcanzó una disminución del 21,4% (BBVA Research, 2020).

El camino a la optimización, simplificación y aprovechamiento de recursos.
En la encuesta realizada por MasterCard (Mastercard, 2020) el 68% de los costarricenses indicó que está usando menos efectivo, o nada, desde la pandemia y el 58% de los republicanos dominicanos indicaron que están usando menos efectivo, o nada en absoluto, desde la pandemia. Hemos sido testigos de como este impacto en redes de cajeros han generado preguntas sobre cómo generar la confianza de volver a realizar operaciones en los mismos, y cómo disminuir el contacto y prevenir que estos dispositivos se conviertan en focos de contagio, sin tener que cambiar todos los dispositivos.

En Latinoamérica existe un parque de 126.071 dispositivos ATM según FELABAN, de los cuales aproximadamente el 86% no cuenta con tecnología de lectura QR o contactless, es por esto que la industria debe orientarse a formular como desarrollar respuestas que faciliten el camino para asegurar que los dispositivos puedan realizar operaciones sin contacto con la infraestructura actual, lo cual es posible. La simplificación y el aprovechamiento de los recursos actuales en la banca es clave para evitar sobre costos en la aplicación de nuevas tecnologías para la apertura de servicios digitales, que, si bien ya se venían aplicando, su uso se ha fortalecido en este desafiante año.

Lo anterior aplica a todo en ecosistema de pagos, gran parte de las arquitecturas bancarias y de servicios financieros venían consolidando en los anteriores años diferentes tipos de procesos, tendencias, metodologías y demás, que han generado un gran peso en el costo de las operaciones, y que si bien algunas han sido efectivas otras han generado más dolores de cabeza en el mantenimiento y gestión de evolutivos. El campo de la innovación debe abrir paso a ir más allá de ofrecer servicios financieros y disponer de canales digitales, en medio de esta nueva normalidad es importante que los procesos de innovación otorguen a las compañías la diferenciación, y así mismo faciliten implementación de soluciones que no aten a sus arquitecturas y no supongan inversiones similares a la completa adquisición cuando desean realizar ajustes o cambios que no son de gran calado.

“Innovar y permitir la diferenciación en servicios financieros y de posibilidades de pago es crucial para ayudar a compañías financieras, bancos y retailers a evolucionar en el camino a la digitalización y desarrollo de nuevas experiencias de pago, manteniendo la centralización y la economía de escala, acorde con la nueva realidad. Es importante impulsar el cambio cultural sobre estos nuevos procesos, la generación sistemas altamente fiables, capaces por su arquitectura simple e integrada generar soluciones personalizadas para una demanda de soluciones de días, no de meses o años como es habitual en el sector.” Fernando Carmona, CEO CLAI PAYMENTS®

En nuestra experiencia, a partir del inicio de esta crisis mundial, ha sido fundamental facilitar a las instituciones financieras, procesadoras y grandes superficies de retail la posibilidad de centralizar su operación evitando telarañas de comunicaciones, procesos y proveedores, los esquemas centralizados o de acoplamiento débil pueden facilitar la inclusión de nuevos servicios sin generar altos costes en los ecosistemas bancarios y de e-commerce; asimismo, el aprovechando al máximo sus infraestructuras propias genera mejores respuestas ante el golpe económico que ha traído la actualidad, permitiéndoles personalizar y ajustar su oferta de servicios de manera diferenciada, con el fin de no solo facilitar la integración de nuevos proyectos si no hacer eficientes los ecosistemas de pago, tanto financiera como operativamente.

Fuente: Atefi.org

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